The Bishop's Message

The VOICE Columns of the
Right Reverend John Palmer Croneberger
Bishop of Newark

 
May 2003


Thoughts about Deacons and the Laity
 En Español

As I write this article on a dreary Tuesday morning, I am anticipating my first meeting of the day with the co-chairs of the Diaconal Subcommittee, Hattie Stone and Herb Tinning. Hattie caries out her ministry in the world and within the church as a Layperson; while Herb carries out his ministry in the world and within the church as a Deacon. Together, they provide good leadership for this committee and the work it seeks to accomplish: namely, to restore an active and appropriate diaconal ministry to the life of the diocese. Currently there are 10 postulants in process for ordination to the diaconate, with as many as 25 aspirants in the process as well.

Three of the areas of concern that have been most frequently raised with me are: 1)-concerns about diaconal ministry undermining or diminishing lay ministry. 2)-liturgical concerns, particularly in relationship to lay participation in liturgy; and 3)-authority and discipline. Let me briefly address these three concerns.

In reference to concerns about lay ministry and diaconal ministry being in conflict, I want to affirm that every baptismal calling into ministry is of full and equal dignity, and each is essential. Thus, the notion of cumulative ministry is unable to adequately express the Church's theology of baptism. One does not start with a layperson and layer upon it the orders of deacon, priest, and bishop. Rather, the Church's task is to engage in a process of discernment in order to identify and form and affirm particular ministries to which each of us is called.lay ministries, diaconal ministries, priestly ministries, or episcopal ministries. It seems to me that for our time in history, we would be far better served by Sarah's circle than Jacob's ladder.

With regard for liturgy, I have noticed in my visits how frequently Laypersons are carrying out liturgical functions traditionally set aside for Deacons. In the absence of Deacons, this is understandable. Some educational time around liturgy and the role of the Deacon and the Laity will be helpful. Liturgy is the work of the people, and there are many creative ways for each order of ministry to be included. One example might be the Prayers of the People. Traditionally, those prayers have been offered by the Deacon, whose task it is to bring the needs of the world in prayer to the community of faith. Many of today's Deacons are carrying out that responsibility by soliciting, gathering, and encouraging those prayers to be offered by a host of Lay people, offering names and concerns. (A personal note.I appreciate the progress we are making in our prayers of the people around petitions and supplications for others, as we hear more names and concerns being raised aloud; but somehow we seem to need more concentration on our offering of thanksgivings.that seems to be when the silence descends upon us. Surely there is much for which we might give thanks at any of our occasions of worship!)

In the matter of authority and discipline, I intend to carry out the intentions of the existing canons for Deacons, with particular attention to the proposed canonical changes for the ministry of Deacons. That means that Deacons in the Diocese of Newark shall serve directly under the authority of and are accountable to the Bishop. I will be appointing one or more archdeacons, chosen from among the Deacons, to assist me in this oversight. After consultation with a particular rector or other leader exercising oversight, the Bishop may assign a Deacon to one or more congregations or other communities of faith. Such Deacons shall act under the authority of the rector or other leader exercising oversight in all matters concerning the congregation. A letter of agreement, subject to the Bishop's approval, will be prepared, setting forth mutual responsibilities in the assignment, and Deacons shall report annually to the Bishop or the Bishop's designee. Matters of discipline shall be carried out under the existing and proposed canons on discipline.

Peace be with you and the ministry to which you are being called.

-the Rt. Rev. John P. Croneberger


Spanish Version: Consideraciones con respector a diaconoa y el laicado

Mientras escribo este artículo en un sombrío martes por la mañana, estoy anticipando mi primera reunión del día con los co-directores de el subcomité diaconal, Hattie Stone y Herb Tinning. Hattie lleva a cabo su ministerio en el mundo y dentro de la iglesia como persona laica, mientras que Herb efectúa su ministerio en el mundo y dentro de la iglesia como diácono. Juntos, los dos proveen un buen liderazgo para el comité y la tarea que este busca realizar: a saber, traer nuevamente a la vida de la diócesis un ministerio diaconal activo y apropiado. Actualmente hay 10 postulantes y 25 aspirantes en el proceso de ordenación al diaconado.

Tres de las áreas de inquietud que han sido traídas a mi atención con mayor frecuencia son: 1)- temor que el ministerio diaconal debilite o limite el ministerio de los laicos. 2)- inquietudes litúrgicas, particularmente con relación a la participación de laicos en el culto; y 3)-autoridad y disciplina. Permítanme responder brevemente a estas tres inquietudes.

Con respecto a temores de que el ministerio diaconal y ministerio del laicado estén en conflicto, deseo afirmar que todos los llamados bautismales al ministerio son completos y tienen la misma dignidad, y cada uno de ellos es esencial. Por consiguiente la idea del ministerio acumulativo es incapaz de expresar adecuadamente la teología de la Iglesia sobre el bautismo. Uno no empieza con una persona laica y coloca encima de ella las órdenes de diácono, sacerdote, y obispo. En lugar de eso, la tarea de la Iglesia es embarcarse en un proceso de discernimiento para identificar y formar y afirmar ministerios particulares a los cuales cada uno de nosotros es llamado(a)…ministerios laicos, ministerios diaconales, ministerios sacerdotales, o ministerios episcopales. Me parece que en nuestro momento histórico actual estaríamos mejor servidos por el círculo de Sara que por la escalera de Jacob.

Con respecto a la liturgia, he notado en mis visitas cuán frecuentemente personas laicas llevan a cabo funciones litúrgicas tradicionalmente reservadas para los diáconos. En ausencia de diáconos esto es comprensible. Será de utilidad el invertir algo de tiempo para aprender sobre el culto y los roles de los diáconos y el laicado. La liturgia es el trabajo del pueblo, y hay muchas formas creativas para incluir a cada orden del ministerio. Un ejemplo puede ser la Oración de los Fieles. Tradicionalmente esas oraciones han sido ofrecidas por el diácono, cuya tarea es traer las necesidades del mundo en oración a la comunidad de los fieles. Bastantes diáconos en el presente llevan a cabo esa responsabilidad solicitando, juntando, y promoviendo el que esas oraciones sean ofrendadas por un gran número de personas laicas, ofreciendo nombres e intereses especiales. (Nota personal…aprecio el progreso que estamos haciendo en nuestra oración de los fieles con respecto a peticiones y súplicas por otros, ya que notamos que más nombres e intereses especiales son leídos en voz alta; pero de alguna forma parece que necesitamos mayor concentración en nuestras ofrendas de gracias…ese parece ser el momento en que el silencio desciende sobre nosotros. Ciertamente hay mucho por lo cual podemos dar gracias en cualquier ocasión en que llevamos a cabo el culto!)
Con respecto a la autoridad y disciplina, estoy dispuesto a seguir las intenciones de los cánones existentes para diáconos, con atención particular a los cambios canónicos propuestos para el ministerio de los/las diáconos. Eso quiere decir que diáconos en la diócesis de Newark van a servir directamente bajo la autoridad del Obispo y serán responsables ante él. Voy a nombrar a uno o varios(as) arcediáconos, seleccionados de entre el diaconado, para que me asistan en esta supervisión. Después de consultar con un rector particular u otro líder en posición de supervisor, el Obispo puede asignar a un diácono a una o varias congregaciones u otras comunidades de fe. Tales diáconos actuarán bajo la autoridad de el rector u otro líder que ejerza funciones de supervisión en todos los asuntos de la congregación. Se redactará una carta de acuerdo, sujeta a la aprobación del Obispo, estableciendo responsabilidades mutuas en el nombramiento, y los/las diáconos se reportarán anualmente al Obispo o a su designado. Los asuntos disciplinarios serán llevados de acuerdo a los cánones existentes y propuestos sobre disciplina.

La paz sea con usted y con el ministerio al cual usted es llamado(a).

 
 
  -- Go to The VOICE home page