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December
2002
Not either/or
but both/and En Español
On October 24, 2002, I spent the day at the Detention Center
in Elizabeth, N. J. with a group of religious leaders from
a variety of faith communities across our state, including
our own Bishop Brome.
The facility at Elizabeth is described as a temporary detention
center for individuals who are waiting for their immigration
status to be determined, or are assigned here by Immigration
and Naturalization Service (INS). Given that description,
it is also true that this detention facility is managed and
staffed by Correction Corporation of America (CCA) which is
the nation's largest provider of outsourced corrections management,
primarily managing the privatizing of prisons and jails.
We began the day getting acclimated with briefings from the
Interfaith Refugee Action Team (IRATE) and other local people
with religious, legal, social, community concerns passionately
carrying out wonderful ministries on a daily basis. We also
received a briefing from the district director for INS, as
well as the warden and other members of the administration
responsible for the life and work of the Detention Center
which houses those persons seeking asylum.
The detention center is located in the warehouse district
of Elizabeth and is, in fact, a warehouse which has been converted
into a prison/detention center. The facility houses 300, people
with 240 residents at the time of our visit. Security is heavy,
surpassing my past experiences of visiting jails or prisons
in New Jersey or Pennsylvania.
The facilities were stark. One of the rooms we visited contained
20 beds (concrete structures with light padding); round tables
with attached seats all bolted to the floor; toilets and showers
at the back of the room, all open to public view, except for
a modesty wall three- to four-feet high. The detainees stay
in that one room 22 hours every day . . . with meals brought
to the room. Please remember, all, or almost all of the detainees
are not criminals, have committed no crime, except for not
having proper documents upon arrival in this country.
At first glimpse, it would seem that within a few days proper
documentation could be determined and the person(s) being
detained would be free to live in this friendly, welcoming
country. The statistical realities are that those persons
being detained are more likely to spend three months, and
in some cases as much as three to three and one-half years
at the Elizabeth facility.
You have to listen very closely these days to hear, "Give
me your tired, your poor, your teaming masses yearning to
breathe free . . . " I wonder sometimes whether Lady
Liberty's arm is tired, and the light is no longer being held.
(1)What needs to be done . . . and what have I learned? Let
me offer an observation with two parts. A few years ago a
group of Jesuits went into the detention center to do Bible
study and provide pastoral care for the detainees. In time
the administration determined that the Jesuits were getting
too involved with the personal and political concerns of the
detainees, and the Jesuits were tossed out of the facility.
An Episcopal parish priest, (named, Joe Parrish!!) gathered
a group of local folks and went back into the facility to
quietly provide Bible study and pastoral care. They continue
to do this work today . . . bringing candles of hope and light
to those seeking asylum.
(2) In 1996, Congress passed some very restrictive legislation
which was signed into law, severely limiting the rights of
detainees . . . making it much easier for the process to take
a very long time and also making it easier to send people
back to their native countries unless they cold prove a sufficient
"fear factor" (a proven, documented fear of reprisal,
torture, or death upon return to the native country.) Groups
of concerned citizens like IRATE have raised their voices
in protest, holding candlelight vigils outside the detention
center in protest of the conditions and treatment as well
as writing and calling on members of Congress and the president
to provide more humane legislation for those innocent persons
unjustly detained for long periods of time.
During my visit in October, I heard some murmurings suggesting
that those lighting candles of protest outside might be critical
of those lighting candles inside, and maybe vice versa. Which
course needs to be taken? Both, of course. God is calling
some of us to take up our candles outside in protest, singing,
shouting, crying, writing and calling for change and improvement,
and not ceasing until change is accomplished. God is also
calling some of us to take up our candles and quietly find
our way into the facility to provide expressions of the incarnate
love of God in Christ by being present and available to hear
and respond to the call of human need.
Let us not use all our energy in discourse about either/or
being the better strategy. Let us get on with both/and.
'Lord, when was it that we saw you hungry or thirsty or a
stranger or naked or sick or in prison, and did not take care
of you?' Then he will answer them, 'Truly I tell you, just
as you did not do it to one of the least of these, you did
not do it to me.'
- Matthew 25: 44 - 45
No
Una u otra/O sino Ambas/Y
El 24 de Octubre, 2002, pasé el día entero
en el Centro de Detención de Elizabeth, N. J. con un
grupo de líderes religiosos de varias comunidades de
fé ubicadas a lo largo de todo nuestro estado, incluyendo
nuestro propio Obispo Brome.
La institución de Elizabeth es descrita como un centro
de detención temporal para personas en espera a que
su situación de inmigración les sea resuelta,
o quienes son asignados(as) a este lugar por el Servicio de
Inmigración y Naturalización (INS). Habiendo
dado esa descripción, es verdad también que
este centro de detención es administrado por la Corporación
Correccional de América (CCA) con sus propios empleados.
La CCA es el proveedor mayor de la nación de administración
recurrida externa, encargándose fundamentalmente de
la privatización de las cárceles y prisiones.
Empezamos el día familiarizándonos con la situación
mediante reportes de el Equipo Interreligioso de Acción
para Refugiados (IRATE, por su sigla en inglés) y de
otras personas residentes en esta área interesadas
en asuntos religiosos, legales, sociales y comunitarios, quienes
diariamente llevan a cabo con todo fervor ministerios admirables.
También recibimos un reporte del director de distrito
del INS, así como del alcaide y otros miembros de la
administración responsables por la vida y operaciones
de el Centro de Detención el cual aloja a personas
que buscan asilo.
El centro de detención está localizado en el
distrito de depósitos comerciales de Elizabeth y es,
de hecho, un depósito que fue transformado en una prisión
o centro de detención. La institución alberga
300 personas, con 240 residentes en el momento de nuestra
visita. La vigilancia es fuerte, sobrepasando mis experiencias
anteriores de visita en otras cárceles o prisiones
en Nueva Jersey o Pennsylvania.
Los servicios son austeros. Uno de los cuartos que visitamos
tenía 20 camas (estructuras de concreto con ligero
acolchonamiento); mesas redondas con sillas unidas a ellas
y todas atornilladas al suelo; sanitarios y duchas en la parte
trasera del cuarto, completamente a la vista, a excepción
de una pared baja -tres a cuatro pies de altura. Las personas
detenidas permanecen en ese mismo cuarto 22 horas cada día
. . . las comidas se las traen ahí. Por favor recuerde,
todas, o casi todas las personas detenidas no son criminales,
no han cometido crímenes, a excepción de carecer
de los documentos correctos cuando llegaron a este país.
A primera vista se pensaría que dentro de unos pocos
días se podría esclarecer cuál es la
documentación adecuada y la persona detenida estaría
libre para vivir en este país hospitalario y amistoso.
La realidad estadística es que es muy probable que
esas personas detenidas pasen tres meses, y en algunos casos
tanto como de tres a tres años y medio en la institución
de Elizabeth.
En estos días hay que escuchar muy cercanamente para
oír "Dame tus pobres, agotadas, crecientes masas
que anhelan respirar con libertad . . . "
A veces me pregunto si el brazo de la Dama Libertad se ha
cansado, y la antorcha se ha dejado de levantar.
(1)Qué hay que hacer . . . y qué he aprendido?
Permítame dar un concepto en dos partes. Hace unos
cuantos años un grupo de Jesuitas fue al centro de
detención a realizar estudios bíblicos y proveer
atención pastoral a las personas detenidas. Con el
tiempo la administración concluyó que los Jesuitas
se estaban involucrando demasiado con los problemas personales
y políticos de las personas detenidas, por lo cual
fueron expulsados de la institución. Un sacerdote Episcopal
de parroquia (llamado Joe Parrish!!) reunió a un grupo
de residentes del área y fue al centro de detención
para quedamente proveer estudios bíblicos y atención
pastoral. Ellos han seguido haciendo este trabajo hasta el
presente . . . trayendo llamas de esperanza y luz a quienes
buscan asilo.
(2) En 1996, el Congreso pasó legislación muy
restrictiva la cual se convirtió en ley, limitando
severamente los derechos de personas detenidas. Esto ha posibilitado
el que el proceso tome un largo tiempo, y ha facilitado también
la deportación de las personas a sus países
de origen, a no ser que puedan probar que existe un "factor
de temor" suficiente (un temor fundado, con pruebas,
de represalias, tortura, o muerte al regreso al país
de origen.) Grupos de ciudadanos preocupados por esta situación
-como IRATE- han levantado sus voces en protesta, llevando
a cabo vigilias con velas encendidas en las afueras del centro
de detención en protesta por las condiciones y el tratamiento
a las personas detenidas allí. También han escrito
y llamado a los miembros del Congreso y al presidente para
que generen legislación más humana para aquellas
personas inocentes detenidas injustamente por largos períodos
de tiempo.
Durante mi visita de Octubre, me llegaron comentarios sugiriendo
que quienes estaban encendiendo velas de protesta afuera podrían
tener reparos contra quienes encendían velas por dentro,
y quizá viceversa. Cuál es el curso que se debe
tomar? Los dos, por supuesto. Dios llama a algunos(as) de
nosotros(as) a llevar las velas afuera en protesta, cantando,
gritando, llorando, escribiendo cartas pidiendo que se realicen
cambios y mejoras, y no cesando hasta que se logre el cambio.
Dios también nos llama a algunos(as) a tomar nuestras
velas y quedamente entrar en el centro de detención
para llevar expresiones de el amor encarnado de Dios en Jesucristo
a través de nuestra presencia y disponibilidad para
escuchar y responder a el llamado de la necesidad humana.
No gastemos toda nuestra energía discutiendo sobre
si "la una o la otra" es la mejor estrategia. Salgamos
adelante con "las dos" "y."
'Señor, cuándo te vimos hambriento o sediento
o un forastero o desnudo o enfermo o en prisión, y
no te ayudamos?' Y él entonces les responderá,
'En verdad les digo, cuanto dejaron de hacer por uno de estos
más humildes, también dejaron de hacerlo conmigo.'
-San Mateo 25: 44 - 45
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